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1. Introducción

Desde muy antiguo el hombre se ha interesado por conocer los recursos y medios con los que contaba para realizar una determinada actividad. El inventario ha sido siempre un paso previo al establecimiento de un plan de acción. También, en el ámbito forestal se ha hecho imprescindible disponer de información precisa acerca de los recursos existentes con la finalidad de establecer un sistema ordenado de aprovechamiento que pueda garantizar la existencia futura de los mismos y, al mismo tiempo, ofrezca al gestor y/o propietario un conocimiento previo de la producción que se puede obtener.

La necesidad de recabar esta información previa ha permitido el desarrollo del inventario forestal como herramienta o disciplina con entidad propia. Los primeros sistemas fueron ideados durante el siglo pasado en Centroeuropa. Su finalidad era obtener datos de la cantidad de madera o capacidad productiva de un determinado bosque, es decir, los metros cúbicos por hectárea y año.

El corcho es un producto forestal con menor importancia que la madera a escala mundial. Como ya se ha indicado en el primer tema de este bloque, la zona productiva está reducida a los países del Mediterráneo occidental. En muchas ocasiones es un producto secundario o a lo sumo complementario de las dehesas (explotaciones con actividades agrícolas, ganaderas y forestales) lo cual nos lleva a la conclusión de que la ordenación de los aprovechamientos multiproductivos es complicada. Ante este panorama, los propietarios no suelen ordenar sus explotaciones de alcornocales ni realizar inventarios, controlando la cantidad del corcho mediante una estimación y vendiendo a un tanto alzado.

Sin embargo, desde hace un tiempo se vienen realizando algunos estudios que permiten conocer la cantidad de corcho existente en un determinado monte o explotación mediante la realización de algunas medidas sobre una muestra de árboles.

La calidad del corcho se valora por el comprador de manera subjetiva mediante la toma de algunas calas y la observación del aspecto externo de los árboles y del corcho. Este sistema adolece de escaso rigor estadístico. A partir de 1985, IPROCOR inició un programa con el objeto de informar, de manera objetiva, a los propietarios y gestores de alcornocales sobre la calidad del corcho de sus explotaciones. El método empleado permite optimizar estadísticamente los muestreos e incorporar un índice global que expresa la calidad mediante un sólo número.


Figura 1.35. Suberoteca

2. Estimación de la producción de corcho en árbol.

Tradicionalmente la producción de corcho se ha calculado una vez descorchado los alcornoques, bien al día siguiente o a los ocho o nueve días de cerrar la pila. La unidad de medida del corcho en plancha es el estéreo (cubo de 1 x 1 x 1 m., incluyendo huecos) que pesa entre 90 y 110 Kg.

A diferencia de la madera, para la que existen procedimientos y tarifas o tablas que permiten calcular su volumen en el árbol, los selvicultores del corcho disponen de pocos y muy recientes trabajos para conocer la cantidad de corcho que hay en el alcornoque.

En el árbol, el corcho va aumentando de espesor anualmente hasta adquirir un determinado volumen. Este volumen puede estimarse si se conoce el calibre o espesor que alcanza al final del turno antes de la saca. Es posible asemejar el tronco de un árbol a un cilindro. Así, tendríamos que tener en cuenta la circunferencia del alcornoque (C), la altura de descorche (HD) y el calibre del corcho (CB) para poder determinar el volumen en metros cúbicos.

V=CxHDxCB/ 100

A partir de ahí, convertiremos los metros cúbicos en kilos si conocemos la densidad o peso específico medio del corcho, que para las planchas que se han dejado en oreo durante ocho días es de 315 Kg/m3.

Figura 1.36. Formas típicas de los troncos de los árboles

Sin embargo, asemejar el tronco de un alcornoque a un cilindro puede resultar demasiado teórico. Muchos alcornoques son descorchados incluyendo las ramas, de modo que habría que conocer el diámetro de rama, la longitud descorchada y el calibre. Es fácil encontrar irregularidades debidas a malformaciones y heridas de descorche. El calibre y el peso específico son muy variables y, a veces, difíciles de medir. Todo esto hace que se necesiten muchos datos para reflejar tanta variabilidad. Así que, de una manera más práctica, podemos elegir unos cuantos árboles (muestra), medir dos o tres aspectos muy característicos, descorchar el árbol, pesar el corcho obtenido y entonces de forma experimental construir otro modelo o ecuación matemática (la tabla producción) mucho más ajustado a la realidad.

Para que el modelo sea bueno debemos escoger árboles de todos los tipos que se den en nuestra región o en nuestro monte, cuanto más extensa y variada sea la zona en la que vamos a aplicar la tabla necesitaremos más árboles. Estos modelos en el caso del corcho se basan en la medición de la circunferencia a la altura del pecho (CAP, en metros), la altura de descorche (HD, en metros) y, en ocasiones, el calibre (CB, en centímetros) para estimar la producción en peso (P en kilos).

Figura 1.37. Medición de la circunferencia a la altura del pecho

Ecuaciones propuestas por diversos autores para zonas específicas:

Autor Año Zona de aplicación Árboles Ecuación
Guerreiro
Gomes
1951 Región de Chamusca
Portugal
170 P=46,06xCAP+ 12,2xHD+0,46xCB-65,75
Monteiro
Alves
1958 Región de Carbonico
Portugal
100 P=49,52xCAP+9,89xHD47,91
Montero y
Morais
1960 Región de Plioceno
Portugal
100 P=64,34xCAP+7,68xHD58,68
Montero
González
1980 Norte y Sur de Sierra
de San Pedro
1807 P=10,69xCAPxHD
Montero
González
1980 Centro y Sur
de Badajoz
1083 P=8,67xCAPxHD
Montero
González
1980 Sierra de Huelva 539 P=9,07xCAPxHD
Montero
González
1980 Sierras de Sevilla y Córdoba 651 P=12,21xCAPxHD
Montero
González
1980 Parque de los Alcornocales 422 P= 13,44xCAPxHD
Montero
González
1980 Cataluña 203 P= 16,94xCAPxHD

Como puede, verse las ecuaciones suelen ser sencillas y se elaboran normalmente para zonas relativamente amplias. En general, utilizadas con prudencia, ofrecen estimaciones aceptables.

3. Estimación de la calidad del corcho en árbol.

Las excelentes cualidades del corcho le hacen apto para muchas aplicaciones. Sin embargo, su destino como tapón de vinos tranquilos y espumosos es la mas genera iza a y la de más valor.

Un primer grupo de propiedades de la pana de corcho está relacionado con el rendimiento en número de tapones útiles que podemos obtener por kilogramo o metro cuadrado de materia prima. De entre estas características la más importante es el crecimiento en espesor o calibre. Debe haber alcanzado una dimensión adecuada para poder extraer tapones con diámetros normalizados (21 y 24 mm.). El calibre se mide en el frente de las panas, ya que es la dirección en la que se perforará el tapón. Para realizar esta medida nos ayudamos de un útil conocido como "Pie de Línea".

Conviene saber que existen unos espesores óptimos de pana, ya que el corcho muy delgado no es taponable (siendo sus aplicaciones sustitutivas menos apreciadas), e igualmente ocurre con el corcho excesivamente grueso, que, aunque es apto para extraer tapones, se aprovecha peor al generar una gran cantidad de desperdicio.

Hay que tener en cuenta que el cocido de las panas produce un incremento en su calibre, por lo que es recomendable que se calcule este incremento sobre una muestra sometida a cocción.

El rendimiento de una pana también se ve afectado por el número y profundidad de las fendas o grietas que presenta la espalda, por el estado de la barriga, por la densidad del corcho, la humedad que contiene, el espesor de la casca, las inclusiones maderosas, etc.

Otro grupo de propiedades son las que afectan a la calidad de los tapones producidos, es decir, el comportamiento físico y mecánico del tapón que le convierten o no en un buen cerramiento, con una buena respuesta durante el tiempo de envasado y que permite una fácil extracción.

La calidad del tapón tiene, además, otras facetas que cada vez están cobrando más interés. Nos referimos a las propiedades bioquímicas y las relativas a su aspecto o presentación. Recientes estudios han demostrado que, en términos generales, el corcho es un material seguro pero existen algunas alteraciones que deben rechazarse. Los corchos con coloraciones rosadas o claras son los más apreciados siendo de menor calidad los oscuros o manchados.

Cada plancha o pieza de corcho, como ya se ha visto, puede ser clasificada en siete clases, o bien ser considerada como refugo para la trituración.

También ha quedado expuesto que la calidad del corcho viene determinada por una gran cantidad de factores. En general, tanto la industria como las entidades y organismos del sector se valen de un procedimiento sencillo para estimar la calidad de una plancha o pieza de corcho. En primer lugar, el corcho se somete a una preparación de acuerdo con el siguiente proceso: secado en estufa u oreo al aire, cocido en agua a presión atmosférica durante una hora y, finalmente, recorte y retaceo de las piezas.

Con ayuda del "Pie de Línea" se realiza una primera clasificación por calibres. Las demás cuestiones son evaluadas por el "escogedor", o clasificador, sin más ayudas que la de sus ojos y sus manos, para reclasificar por el aspecto que presentan, dando a cada pieza una clase definitiva en relación con su utilidad industrial más probable.

Es fácil comprender la dificultad que entraña este trabajo, debido principalmente a la gran cantidad de evaluaciones a realizar. Tanto es así que la formación de un especialista que realice determinaciones fiables conlleva el transcurso de muchos años de práctica. Igualmente se entiende que hasta hoy ha sido imposible sustituir su trabajo por el de un sistema artificial.

Figura 1.38. Escogido de calasde corcho

Aunque el escogedor evalúa casi de forma inconsciente multitud de aspectos, es interesante reflejar en un estadillo o informe cuál es el calibre de la pieza, las alteraciones mas importantes que presenta, su color, etc. Para realizar este trabajo existen tablas de clasificación que contemplan el calibre útil (rendimiento en tapones) y el aspecto (calidad de los tapones producidos).

Clasificación del corcho en plancha propuesta y utilizada por IPROCOR
CLASES
CALIBRES R
19 arriba 19 arriba-6ª arriba REFUGO
15-19 15-19- 5ª arriba 15-19 -6ª
13-15 13-15 -5ª arriba 13-15 -6ª
11-13 11-13-5ª arriba 11-13 -6ª
11 abajo 11 abajo- 4ª arriba

Aunque se tiende a una normalización, cada industria dispone de su propia tabla que depende de su estrategia comercial, de la calidad del corcho con el que suele trabajar y del tipo de demanda. Las tablas pueden resumirse en unas cuantas clases agrupando celdillas. Las agrupaciones y los nombres que se dan a cada clase también pueden variar.

Tabla de clasificación de uso común en Portugal
QUALIDADE
ESPESSURA R
Grossa 19 arriba-6ª arriba REFUGO
Marca 15-19- 5ª arriba 15-19 -6ª
Meia Marca 13-15 -5ª arriba 13-15 -6ª
Delgada 11-13-5ª arriba 11-13 -6ª
Delgadinha
11 abajo- 4ª arriba

Podemos obtener una idea de la calidad de la producción de corcho de un monte si conocemos la cantidad de corcho que posee de cada clase. Por supuesto también es útil conocer la importancia de una clase con respecto a las demás. Si consideramos ambas cosas podemos calcular un índice que sintetiza toda la información en un solo número, es decir, la media ponderada calculada según el procedimiento de la tabla siguiente:

Clase Cotización
Ptas./Kg.
(a)
Importancia relativa
(b)=(a)/total
Cantidad
Kg. (c)
Cantidad relativa
(d)=(c)/total
Valor ponderado
(e)=(b)x(d)x1000
A 200 0,28 10000 0,26 7,28
B 150 0,21 8000 0,21 4,41
C 300 0,41 5000 0,13 5,33
D 75 0,10 15000 0,40 4,00
Total 725 1,00 38000 1,00 21,04
(índice de calidad)

Si utilizamos el mismo procedimiento e idénticas cotizaciones de referencia para calcular los índices de distintas fincas o montes de una región podremos compararlas. En el caso del comprador esta información es útil a la hora de decidir la adquisición de un lote de corcho u otro y al subericultor le ayudará a situarse en un mercado, de por sí, muy poco transparente.

4. Estimación de la calidad del corcho en pila. Metodologías existentes.

Formación de las pilas.

El apilado consiste en la colocación de las panas de corcho, ordenadamente, de modo que puedan mantenerse en buenas condiciones el tiempo suficiente hasta su transporte a fábrica.

Desde que se cierra la pila, como mínimo deben transcurrir nueve días, tiempo necesario para que se pierda la humedad que aparece en exceso en el corcho y que éste se estabilice con el medio ambiente. Sin embargo, el apilado es una operación que no siempre se realiza, pudiéndose optar por la carga directa en camión y un descuento pactado de la humedad.

Las pilas pueden ser cuadradas, circulares o rectangulares, siendo esta última la más habitual. Aunque sus dimensiones son muy variables, la Confederación Europea del Corcho (C.E. LIEGE) recomienda las que tienen como máximo 6 m. de anchura, alrededor de 2 m. de altura y longitud indeterminada.

Figura 1.39. Esquema de una pila de corcho

En el norte de África (Marruecos), las pilas tienen de 2 a 3 m. de anchura y de 2 a 2,5 m. de altura, con longitud variable, en general superior a 50 m. En Portugal, las pilas suelen ser de 10 m. de anchura y más de 2 m. de altura. En Andalucía el corcho se apila sin colocar las planchas a pie de cargadero o camino y, generalmente, son largas y estrechas. En Extremadura, por el contrario, suelen ser cuadradas o circulares de menos de 2 m. de altura.

Figura 1.40. Pila de corcho característica de Portugal

Figura 1.41. Pila de corcho cuadrada característica de Extremadura

Figura 1.42. Pila de corcho circular característica de Extremadura

La pila se comienza a formar colocando las panas de corcho de manera que la espalda esté en contacto con el suelo, boca arriba; seguidamente, se procederá a apilar las panas boca abajo, con la espalda hacia arriba, hasta alcanzar la altura deseada.

Al mismo tiempo que va llegando el corcho al lugar seleccionado, el apilado se realiza por dos operarios. El lugar debe escogerse teniendo en cuenta que tiene que ser un sitio oreado, que no se encharque, con una ligera pendiente y fácilmente accesible a camiones de gran tonelaje. En la operación de apilado deben separarse:

    o Trozos: piezas de menos de 20x20 cm.
    o Agarras y zapatas: partes de corcho bornizo que aparecen adheridas a las panas de corcho y que se separan antes de introducir ésta en la pila y, además, la parte de las planchas de corcho que estaban en contacto con el suelo.
    o Bornizos: corcho de árboles sacados por primera vez.
    o Segunderos: corcho de árboles que se extraen por segunda vez y que no presenten un calibre suficientemente grande para su aprovechamiento.
    o Corcho con mancha amarilla, verde patente u otras pudriciones.

Todos estos elementos se amontonarán aparte de la pila y sin colocación especial, se comercializarán a un precio sustancialmente inferior al resto de la pila y su destino será la industria del triturado.

Figura 1.43. Separación de trozos, agarras, zapatas, bornizos, segunderos,...

Metodología para la estimación de la calidad del corcho en pila.

a) Método tradicional de la industria.

En las operaciones de compra de corcho en pila, el operario escogedor de la industria preparadora realiza un examen exterior de la pila y, posteriormente, sube sobre ella y desmonta la misma en diferentes lugares, recopilando la siguiente información de interés:

    o Ausencia de trozos, zapatas, bornizos y segunderos dentro de la pila.
    o Frecuencia con la que aparecen planchas de refugos claros.
    o Presencia de piezas de calidades 1ª y 2ª taponable (la flor).
    o Calibre medio aproximado del corcho en la finca.

Con estos datos y la experiencia del escogedor se hace una idea de la calidad media de la pila y de su posible valor.

Critica:

Depende de la capacidad del apilador para presentar el corcho de calidad (recorte de las caras, selección del mejor corcho para la corona u ocultación del no deseado en el interior de la pila) que convierten la operación en un juego comprador-vendedor incierto.

La estimación de la calidad dependerá en gran medida de la intuición y experiencia del escogedor, siendo muy arriesgado cuando no se está familiarizado con el corcho de la zona o que dicha persona tenga poca experiencia.

b) Método de la Direcção Geral Das Florestas de Portugal.

La pila se divide en "N" paralelepípedos con las siguientes condiciones:

    o Que sea un número par de divisiones tanto en longitud como en anchura.
    o Que sean todos de la misma dimensión y como mínimo de 1 m.
    o Que se cumpla que 2 x 100 / N &Mac185; 1,0 %

De entre todos los paralelepípedos posibles se seleccionan aleatoriamente dos, en los que se tomarán las muestras. Para ello, se divide el paralelepípedo por la mitad según un plano horizontal (mitad de la altura) y se extraerá de la pila el corcho seleccionado de una de las mitades. Se distribuyen los pedazos de corcho asignándoles un número de orden y se sortea el primero que será seleccionado, para los sucesivos se divide el número total de pedazos entre diez y se aumenta según el espaciamiento resultante de esta división. Los pedazos, a su vez, se recortan a una dimensión de 20x20 cm. y se procede a su clasificación.

Figura 1.44. Estimación de la calidad del corcho en pila

Crítica:

Es un método que trata de ser exhaustivo en la forma de seleccionar las muestras, pero no tiene en cuenta los valores medios de calidad del corcho en la zona, reduciéndose a una cuestión meramente geométrica de la pila. No se aprecia ninguna base estadística en la forma de seleccionar las piezas, ni en el número de muestras; tampoco elimina la posible desviación que produce la proximidad del corcho de un mismo árbol, al reducirse la muestra a dos únicos bloques de todos los posibles y, además, el número de bloques que se seleccionan no depende del número de bloques posibles, lo que da lugar a muy diferentes fracciones de muestreo.

Por lo tanto, es un sistema muy laborioso en su fase de campo que exige deshacer dos secciones completas de una pila.

c) Método de la AEFCS (Administración de Aguas y bosques del Reino de Marruecos)

Este método se ajusta al tipo de pilas característico del norte de África y tiene las fases siguientes:

    o Reconocimiento visual del calibre en el exterior de la pila.
    o Reconocimiento de los principales defectos.
    o Muestreo de la pila que se realizará a cada 20 m. y por cada cara, en una franja de 1 m. de ancho y 1,5 m. de profundidad y en toda la altura de la misma. La clasificación en crudo se realizará según la metodología de IPROCOR y la reclasificación en gabinete según la tabla marroquí de precios.

Crítica:

Se trata de un método únicamente valido para pilas de anchura pequeña (3 m. en Marruecos). Presenta una base estadística muy poco desarrollada. Hace necesario el movimiento de mucha cantidad de corcho y, por tanto, es muy laborioso. Además, la clasificación del corcho en crudo da lugar a errores de apreciación del calibre y clase.

d) Métodos de la Agencia de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.

Muestreo de secciones de pila.

Se divide la pila en "n" secciones iguales y se elige del interior y de forma aleatoria una serie de calas de corcho (muestras de 10 x 10 cm.). Por tanto, es un muestreo que estadísticamente se realiza en dos etapas. La estimación de la calidad del corcho ("Q") se calcula con la fórmula de IPROCOR, ponderada con el peso por unidad de superficie de cada clase.

Crítica:

Es un sistema laborioso que obliga a deshacer todas las secciones de las pilas. No se explica el modo de realizar el escogido aleatorio en cada sección. La base estadística elaborada nos permite cierta fiabilidad, aunque falta documentación sobre resultados.

Muestreo al azar en pila.

Con este tipo de método se escogerán las calas de forma aleatoria en toda la pila. Se calcula la longitud de cada una de las caras y la suma de todas ellas se divide por el número de calas previamente predeterminado. Este conjunto de datos nos permitirá obtener el valor de la distancia entre una muestra y la siguiente. En cada punto de muestreo se determina la profundidad a la que se tomará la plancha, también de forma aleatoria. Una vez seleccionada la plancha, se recorta la cala de la esquina izquierda de la misma.

Crítica:

Es un sistema análogo al utilizado en muestreo en campo. Facilita el trabajo porque no hace falta deshacer las pilas, aunque, en ocasiones, puede ser dificultoso alcanzar las muestras que se sitúen hacia el interior de la pila.

Las líneas de toma de muestras deben realizarse de modo que cubran la máxima superficie de la pila posible, por lo tanto, el muestreo debe realizarse de manera que nos permita seleccionar cualquier plancha de la pila.

Es un método que no tiene en cuenta el posible sesgo o desviación que se produce al colocar las planchas, ya que frecuentemente es de mejor calidad el corcho que se ve.

e) Métodos IPROCOR.

Estimación proporcional al peso.

Es una metodología que está en desuso. Consiste en extraer 100 Kg. de corcho por cada 500 Qc. que se encuentra apilado. Las planchas serán seleccionadas al azar en toda la profundidad de la pila y deberán estar repartidas a lo largo de la misma. A continuación, se procede a la clasificación en crudo según calibres. Dentro de cada calibre se clasifican según su aspecto en nueve clases. Si una plancha presenta claramente más de una clase se divide en tantas clases como se aprecien. Seguidamente se procede a verificar su peso y se recortan en las planchas las muestras en relación directa al porcentaje de presencia en peso. Finalmente, en gabinete se procederá al cocido y clasificación definitiva de las muestras.

Crítica.

Es un método que carece de una base estadística clara que justifique la porción de muestreo. Obliga a realizar en el campo una clasificación de planchas de corcho sin cocer, cuyo resultado puede alterarse al realizar la cocción. No está bien delimitada la forma de selección de las planchas en la pila y en ocasiones resulta complicado conocer el peso exacto de una pila de corcho y se hace necesario pesar en el campo la muestra y las submuestras de cada clase.

Muestreo estratificado IPROCOR.

Las muestras se obtienen de las planchas seleccionadas mediante calas de corcho de 20x20 cm., representativas de la pana de la que se extraen. Tiene una base estadística importante, con un error relativo inferior al 15%.

Figura 1.45. Muestreo estratificado

Además del volumen total, el volumen interior y el de la corona, se debe tener en cuenta la fracción de muestreo en el interior y en la corona. Con todos estos datos se realizan los cálculos estadísticos que determinarán la calidad de la pila de corcho.

Muestreo de la corona:

Consiste en realizar un muestreo sistemático a lo largo de la corona. Se selecciona aleatoriamente el punto de inicio de muestreo y el número de muestras a obtener.

Muestreo del interior:

Dado lo complejo y difícil que resultaría realizar un muestreo sistemático o aleatorio en el interior, se puede optar por un muestreo realizado en dos etapas con las siguientes premisas: primera, se seleccionarán un determinado número de bloques para el muestreo de 1 m' de volumen, en número superior a dos e inferior o igual a seis; segunda, se seleccionarán los bloques sistemáticamente desde el origen elegido, por encima o por debajo de una línea imaginaria situada a media altura de la pila.

Figura 1.46. Esquema de muestreo del interior de una pila

Crítica:

Se trata de un sistema o método de estimación de la calidad del corcho de aplicación más o menos simple pero de cálculos complejos. Trabajar con un número de muestras razonable implica aceptar errores relativos del 15% al 90% de confianza.

Por otra parte, la extracción de algunas planchas de la corona resulta algo difícil, al quedar presionadas por las superiores, llegando en ocasiones a partirse.

Sin embargo, es el sistema que con un rendimiento mayor (entre una y dos horas por pila) nos da una aproximación bastante fiel de la calidad real y, además, permite poner al descubierto las manipulaciones que haya podido tener la pila para intentar ocultar las planchas de corcho de baja calidad.

Este método evita el laborioso trabajo de deshacer completamente grandes secciones de la pila y los errores que se pudieran cometer al realizar un análisis superficial. Nos permite comparar los resultados con el muestreo en árbol.

5. Los inventarios forestales en el alcornocal.

Ya hemos comentado lo valiosa que puede resultar la información relativa al aprovechamiento corchero antes de que se acometa la tarea de extracción. Sin embargo, existen otras razones por las cuales la realización de un inventario puede ser conveniente o necesario. Por ejemplo, las compraventas de fincas, la contratación de seguros, el establecimiento de garantías en los prestamos hipotecarios, la ordenación racional del monte, etc., son algunos de estos motivos.

La clase de información que se suele recoger es muy variada debido al carácter multiproductivo del alcornoque (capacidad productora, producción actual, calidad, alteraciones que sufre, enfermedades, plagas, calidad ambiental, estado de la regeneración, producción de leñas, aptitud para la producción de fruto).

Aunque en otros tiempos los inventarios se realizaban árbol a árbol (inventarios pie a pie) hay razones para utilizar los muestreos de modo que solo se estudie una parte de la población escogida aleatoriamente. Los muestreos suponen una economía de gastos y la posibilidad de aumentar la variedad de los datos que se recogen. Incluyen básicamente dos actividades, medir y contar, ambas han de realizarse con unos niveles de error aceptables.

La muestra debe ser escogida de modo representativo y la superficie puede variar dependiendo del tipo de inventario. En los muestreos de calidad de corcho que realiza IPROCOR esta superficie es la que corresponde a la pela anual que realiza un gestor dentro de una misma linde.

Figura 1.47. Útiles para replanteo

Figura 1.48. Equipo trabajando en el inventario de alcornocales

6. Resultados: informes y mapas. ¿Cómo interpretarlos?

Los datos obtenidos en los trabajos de campo y en el escogido de calidad están reflejados en las largas listas de valores de los estadillos. Es muy interesante resumirlos mediante tablas, gráficos y medias o números índice.

Las tablas nos permiten tener una idea de cómo es la estructura de la población de árboles. Un resumen muy interesante es el que se presenta en la tabla de existencias, que refleja el número de árboles encontrados en la parcela de muestreo por alturas de descorche (HD por tramos de 15 cm.) y circunferencias a la altura del pecho (CAP por tramos de 0,5 m.). Basados en estos datos obtenemos la tabla de producciones que tiene como resultado los pesos de corcho en quintales referidos a la parcela y a la hectárea. Estas producciones se obtienen por la aplicación de la fórmulas de las modelos de producción ya vistos.

Tabla de existencias y producciones de una parcela de 40 m de radio:

Existencias (número de pies) Producciones
Quintales (46 Kg.)
CAP HD
<1,5 1,6/2,0 2,1/2,5 2,6/3,0 >3,0 Total Parcela Hectárea
<60 0 0 0 0 0 0 0 0
61/75 1 3 2 0 0 6 1,8 3,6
76/90 0 2 6 1 0 9 3,9 7,8
91/105 0 0 4 3 0 7 4 8
106/120
0 0 1 2 1 4 2,9 5,8
>121 0 0 0 0 1 1 1 2
Total 1 5 13 6 2 27 13,6 27,2

Otro recurso interesante para mostrar cómo están distribuidos nuestros datos son los gráficos de barras. Básicamente son ilustraciones donde se muestran columnas que alcanzan distintas alturas. La columna crece de acuerdo con el número de individuos que pertenecen a la clase que representa. Los gráficos de sectores o tarta nos permiten, de modo visual, percibir como algo se divide en porcentajes, el total de calas en clases de corcho, por ejemplo.

Los índices se asemejan a notas, englobando muchas cuestiones en un solo dato o número de modo que permiten realizar comparaciones. Por ejemplo, comparar la calidad media estimada de una producción de corcho de una finca con otras de la zona o con las medias de la comarca y de la zona.

Figura 1.49. Gráfico de barras que muestra la cantidad de calor de cada clase de calibre

Figura 1.50. Gráfico de sectores que muestra la cantidad de calas de cada clase de corcho

Por último, los mapas son otra forma de mostrar la información contenida en los inventarios. Al igual que muchos otros objetos de la geografía, los alcornocales pueden representarse en forma de mapas. Se pueden dibujar los contornos de los bosques, sus divisiones internas como cantones, cercas, etc. Y, también, datos sobre la producción de corcho o su calidad. Como en cualquier plano, podemos utilizar colores, símbolos y líneas, indicando el significado de cada uno en la leyenda, al margen del dibujo. Un mapa completo incluirá un sistema de coordenadas que no es mas que una malla numerada que facilita la localización de cualquier punto. Para facilitar la comunicación estas mallas están normalizadas y, aunque existen muchos tipos, en España se utilizan dos: la malla geográfica, en la que se indican las coordenadas en grados, minutos y segundos (por ejemplo la localidad de San Vicente de Alcántara se encuentra, en coordenadas geográficas, a 7º08'05" de longitud al Este del meridiano 0º y 39º21'37" de latitud al Norte del Ecuador); y la malla UTM, que tiene la ventaja de poder medir distancias sobre el mapa casi sin deformaciones.

Figura 1.51. Comparación de los índices de calidad de una finca,
de la media de su comarca y de la media de toda Extremadura

Figura 1.52. Mapa de una parte de una finca reflejando la calidad del corcho en colores,
la división en cantones o cercas en líneas de trazo blanco y las parcelas del muestreo con banderitas amarillas